domingo, 18 de noviembre de 2012

Reflexión sobre un político narcisista



Que todos los políticos son un poco narcisista es algo que todos los ciudadanos tenemos asumido desde tiempos de la transición y mucho más antes que se creían enviados de dios; Pero todo tiene un límite y el “querido” alcalde de mi pueblo ha rebasado esa delgada línea roja que divide el ser presumido del narcisismo enfermizo.

La demostración más palpable de esto, es el panfleto político en el que ha convertido la revista “Ciutat de Mislata” que se paga con dinero publico, (ya que para esto no hay recortes en el ayuntamiento mislatero),  donde es capaz de salir fotografiado 10 veces  en 12 paginas de publicación de las que 3 páginas son de publicidad, todo un record.

Aplicando de la manera más dura posible el: “Haz lo que digo y no lo que hago”, el Sr. Bielsa ha aplicado en el ayuntamiento de Mislata el despotismo más absoluto, donde con el rodillo de “su” mayoría absoluta, esta haciendo lo que en los había criticado al anterior gobierno del  PP, donde según el, “en los últimos años no se escuchaba a nadie”. La diferencia principal es que el despotismo del PP llegó cuando llevaban más de 8 años en el gobierno y este ha necesitado menos de 6 meses para llegar a un nivel claramente superior, hasta el punto de publicar los resultados de los plenos municipales antes del inicio de los mismos.

Sr. Bielsa. Ya que su voto fue  fruto del descontento con el anterior gobierno municipal y tiene fecha de caducidad, haría usted bien en dejar de salir en la foto y hacer más cosas por el municipio, ya que el inaugurar un parking terminado por el anterior gobierno, hacer dos pipi-can,  gastarse 60.000 € en un parque infantil cuando todos los demás de Mislata esta cayéndose en pedazos, perder los autobuses urbanos por negarse a sentarse a negociar, quitar las ayudas sociales y dejar que se inundara Mislata por desconocer el procedimiento de emergencia de inundaciones de su municipio, es una muy pobre trayectoria para el tiempo que lleva usted como máximo dirigente del gobierno de este municipio.

Todo esto me lleva a creer en aquellos, tanto dentro como fuera de su partido, que desde antes de que usted llegara a la alcaldía lo calificaban como un oportunista con muchas pretensiones, que aspiraba a formar parte de la cúpula del PSOE valenciano y que se está derrumbando por su inaptitud como un castillo de arena, tal y como ya lo hizo su amiguito Alarte en la deriva del PSPV.

Espero Sr. Bielsa, que a partir de ahora deje de gastarse el dinero de todos los mislateros en su propaganda partidista y empiece a gobernar para los que lo votaron y para los que no, que por más que le pese e intente boicotear no se van a desvanecer y le van ha  recordar día a día que para gobernar un municipio ha de dejar de ser un “payaso mediático” y empezar a comportarse como un alcalde de verdad.

Un saludo 

viernes, 2 de marzo de 2012

Reflexión sobre el final del inmovilismo de los partidos políticos en España.

Hace mucho que esto de la política dejó de ser un juego entre señores para convertirse en una riña callejera entre malandrines, donde todo vale para conseguir sus propósitos hayan sido apoyados por las urnas o no.

A pesar de esto, durante estos días, estamos viendo movimientos internos dentro de todos los partidos políticos con sus comités federales, provinciales y locales, que hacen que las ideologías más íntimas y acérrimas se queden al descubierto y sean puestas en entredicho por parte de sus nuevos militantes y de la sociedad en general. Moverse o no, esa es la patata caliente que tienen sobre su mesa los dirigentes políticos de este país.

Si tomamos como ejemplo la Comunidad Valencia, nos encontrarmos que dentro de todos los partidos, ya sean de izquierdas o derechas, hay un movimiento de cambio que hace que las ideologías de los partidos evolucionen con los tiempos, pero además hacen que los dirigentes de los mismos tengan que evolucionar o desaparecer. Por supuesto esto no parece que lo hagan de buen grado, por lo que vemos en las luchas internas entre los “líderes” de los partidos, más preocupados en que no le quiten el sitio que en mirar por el bien común del ciudadano al que se supone que esta representando.

Alarte VS Puig, Fabra VS Camps. A todas luces esto parece más un combate por los pesos pesados que una discusión política entre personas con la “misma” ideología, que los militantes y simpatizantes ven con morboso asombro y usan como entretenido motivo de discusión en el bar, café y en todas las redes sociales, generando una multitud de opiniones que son como las caras, todos tenemos una y siempre son diferentes, pero que no por ello dejan de ser totalmente respetables.


Como esto pasa más en los partidos en la oposición, máxime cuando han perdido unas elecciones de forma reciente, me parece más extraño si cabe que esté ocurriendo en el PP Valenciano, que parece desintegrarse por momentos con tantos y tantos comentarios desafortunados de sus dirigentes, acosados por los casos de corrupción que les acechan día a día y que hacen pensar a la opinión pública que lo único que están haciendo es luchar por mantener su estatus social y económico y no por limpiar el buen nombre de la familia popular. Los que estaban contra los que llegan, los que están chupando por los que viene con hambre y quieren chupar. Lastima que no llegue nadie al poder, a ocuparse de la vaca y no solo de la leche.

Esta claro que renovarse o morir, es un máxima que debe de aplicarse si o si a todos los partidos políticos que pretendan no quedarse en la edad media o lo que es peor en el siglo XX, tipo partido comunista. Algunas agrupaciones políticas lo han entendido así como el PSOE de la localidad valencia de Mislata, que con un equipo joven y bien llevado por asesores expertos dieron la vuelta a los resultados electorales consiguiendo una mayoría absoluta. Por el contrario nos encontramos el ejemplo del PP de esta misma localidad, cuyos dirigentes tras recibir un durísimo varapalo electoral no han sido capaces de reaccionar y se ha instalado en el inmovilismo, que lo único qui está haciendo es sumergirlos más si cabe en su propia ruina electoral.

¿Tan difícil es pues, encontrar un político decente en las cúpulas ejecutivas de los partidos políticos de este país, que lleve con dignidad su programa electoral, pensando en su pueblo y no en sus intereses personales?. En otras partes de España no sé, pero en la Comunidad Valencia empiezo a pensar que sí, por lo que empieza a ser imprescindible una regeneración ética de la política en este país, que haga una limpieza de las letrinas, eliminando a todo aquel elemento sospechoso de haber tocado los fondos públicos en su provecho propio y propiciando que: Aquellas personas que verdaderamente creen que la política debe de estar al servicio de la sociedad, asciendan a la cúpula de los partidos para desde ella llevarla a cabo.

Un saludo ciudadano.
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